Manifiesta tus caprichos en Navidad con la Ley de Atracción

Mi hija adolescente le pidió a Santa Claus esta Navidad un violoncello; ese instrumento de 4 cuerdas que parece un violín grande.  Al principio nos pareció a mi esposa y a mí que eso era una mala idea, ya que tenemos un piano desde hace más de 10 años y mis hijas no han sido constantes en su práctica. ¿Por qué habría de ser diferente con un nuevo instrumento?  Una laptop sería un mejor obsequio -coincidíamos- pues la necesitaba para la escuela y ella mismo nos había pedido una meses antes.  Por lo menos en este momento a mi hija ya no le parecía tan buena opción como regalo navideño.

A tan sólo tres días de la Navidad, se le antojo lo que ella misma reconocía como un capricho.

“Papá, ¡Para qué te digo que quiero ser una famosa violonchelista! La verdad es que es un capricho que tengo en este momento.  Tú mismo me has dicho que debo ser honesta antes que cualquier cosa”. -me dijo mi hija cuando le pedí argumentos para convencerme.

Como niña inteligente que es, utilizaba una vez más mis propias palabras para convencerme.

Soy de la creencia que en Navidad debemos de recibir algo que nos emocione, aún y cuando sea algo que no necesitemos.  Mis mejores recuerdos de Navidad tienen que  ver con la emoción que sentía al recibir mis regalos; más aún que el regalo en sí.   Queriendo ser congruente, comencé a abrazar la idea del violoncello, tanto o más que si fuera para mí.  Eso significó convencer a mi esposa, lo cual fue menos complicado de lo que hubiera pensado.  Supongo que como yo sería el que se encargaría de conseguirlo no insistió demasiado en oponerse.

Tuve una infancia en la que mi mamá fue uno de esos componente creativos del Universo, esenciales para la manifestación de mis caprichos navideños.  Es decir que me compraba casi cualquier capricho que se me ocurriera.  Me cuesta trabajo no jugar ese mismo rol para mis hijas en esta temporada.   Uno de estos caprichos que me cumplió mi mamá en mi niñez incluso determinó el rumbo de mi carrera profesional.   Así que me gustaría facilitarle las cosas al ser interior de mis hijas cuando intente guiarlas en su camino de menor resistencia hacia sus deseos más trasdendentales en su vórtex.   Poniéndolo en términos vulgares, reconozco que soy un papá consentidor; especialmente en esta época del año.

Incrementando las vibraciones

Los días anteriores había intentado adivinar cuál sería el regalo que más les emocionaría a mis hijas para la Navidad.  Faltaban pocos días para tal fecha y había encontrado el regalo apropiado para mi hija más pequeña y el de mi esposa. Pero, mi hija mayor no me había dado ninguna pista sobre lo que le gustaría recibir; salvo la laptop que necesitaba para hacer sus tareas.   Cuando me comentó que quería un violoncello, sentí el alivio de no tener que seguir estresándome por adivinar qué regalo le gustaría.

Teniendo este objetivo claro, surgió la curiosisad en mi o el deseo por saber más sobre este instrumento.   Comencé a investigar sobre el tema, pues no era un instrumento con el que hubiera tenido contacto antes.  Tuve que leer, a partir de un poco de información que ella me proporcionó, el tamaño apropiado para su edad, estatura, precios disponibles, materiales; incluso escuché algo de música de violoncello para inspirarme.

Toda esa información me hizo recordar que en mi infancia hubo un momento en que me sentí atraído por ese mismo instrumento al escucharlo en una película llamada “Eddie la Computadora enamorada”.  Película que, entre paréntesis, también incrementó mi amor por las computadoras, que más tarde formarían parte esencial de mi desarrollo profesional.

La importancia de las emociones

Quisiera que notes la importancia de lo que acabo de comentar en los párrafos anteriores, para tu mejor aprovechamiento de la Ley de Atracción.   Recuerda que intento que mis artículos sean lo más didácticos posibles y no simplemente anécdotas entretenidas sin relevancia en tu vida.   Quisiera que leyeras nuevamente esos párrafos e intentes imaginar, o mejor aún, sentir las emociones que viví en el proceso de investigar el tema.   ¿Alguna vez has vivido la satisfacción y alegría de poder regalarle a un hijo o a un ser muy amado algo que sabes que desea profundamente, al grado que estás dispuesto a invertir un poco más de lo normal con tal de complacerlo?

¿Puedes imaginar lo que sentí al recordar la atracción que llegué a vivir por ese instrumento en mi niñez, y que nunca pude obtener, pero ahora se lo podría regalar a mi hija?   ¿Comprendes el tipo de emoción y curiosidad que me provocó el investigar y descubrir información interesante sobre el deseo que estaba compartiendo con mi hija?.   Recuerda que el interés, atención y emoción que pones sobre un objeto de tu deseo es el aspecto más importante para manifestarlo.   No lo consigues simplemente pensando: “¡quiero manifestar un violoncello!”, ya que al hacerlo por lo general emites vibraciones de escasez.

Las emociones al imaginar a mi hija recibiendo su violoncello, o pensar que en mi casa hubiera un instrumento así por el cual me sentí atraído en mi niñez son las que permiten incrementar las vibraciones.  Y aclaro, como suelo hacerlo, que dicha atención, interés, tiempo y emoción no busqué generarlas con el objetivo de alcanzar una manifestación.  Si has leído mis testimonios sabrás que en mis casos de éxito casi nunca lo hago.   Si en lugar de disfrutar tu pensamiento sobre tu deseo, piensas en tu necesidad por manifestarlo, estarás vibrando en la frecuencia de su ausencia, y no de su presencia, dado que estarás notando su ausencia.

Quizás estés imaginando en este momento que obtuve el violoncello de mi hija de alguna forma mágica e inesperada.   Siento decepcionarte, pero no lo fue tanto.   ¡Simplemente lo compré! Y aunque eso no deja de convertirlo también en una manifestación,  no es el tipo de testimonios que me gusta compartir.  Quisiera decir que me lo gané en un concurso o que apareció mágicamente en la chimenea de mi casa el día de Navidad, pero te estaría mintiendo.

Tus compras también son manifestaciones

Vale la pena aclarar que aquello que adquieres con tu dinero también es una manifestación, y no sólo aquello que aparece en tu chimenea en Navidad o que te ganas en un concurso.   Sé que no es del tipo de manifestación “mágica” que nos han vendido los libros y El Secreto, pero es mejor dejar claro que eso, como todo en tu vida, también es una manifestación.    El dinero que tienes es un recurso que has manifestado y el Universo utiliza todos los recursos disponibles, incluyéndote a ti y a las demás personas, para llevarte tus deseos.   Y eso no excluye el dinero que tu papá, pareja o cualquier otra persona haya obtenido como una remuneración de su trabajo y que utilice para darte un obsequio.

Aunque es importante aclarar lo anterior, no es el aspecto relevante que quiero resaltar o discutir en este artículo. Fue otro el detalle importante y que me pareció muy emocionante con respecto al tema del violoncello como para compartirlo aquí contigo.

En búsqueda del violoncello

Como parte de mi investigación, me di a la tarea de llamar por teléfono a las diferentes tiendas de música de la ciudad; especialmente las que estuvieran cercanas a mi hogar. Curiosamente la última a la que llamé era la que me quedaba más cerca, pues pensaba que ahí no lo encontraría o si lo hacía, sería muy caro.

Lo que quería era un violonchelo suficientemente económico, dado que no podía asegurar que realmente mi hija lo fuera a aprovechar como toda una profesional. Así que tampoco pretendía excederme en el dinero invertido por un capricho de mi hija.

Las cosas se comenzaron a poner difíciles en mi búsqueda, pues en ninguna de las tiendas que llamé lo tendrían en existencia para antes de Navidad.  Además de que los precios eran más altos de lo que estaba dispuesto a invertir.  Como ya no me quedaban muchas opciones, llamé a la tienda cercana que había estado evitando. Para mi sorpresa, ahí sí tenían uno como el que necesitaba; era el último en existencia y el precio era el apropiado para mi presupuesto.

Los tiempos divinos

Analicé por un momento si era conveniente comprarlo ese mismo día en que llamé por teléfono o si me esperaba al día siguiente en que estaría más desocupado.   Decidí hacerlo de inmediato, pues supuse que había algún riesgo de que alguien se lo llevara antes que yo.   Y ¡vaya que fue una buena decisión! o prefiero pensar que fue una buena intuición inspirada por mi ser interior y LOA, por lo que sucedió al ir a comprar el instrumento en ese momento y que me hubiera perdido de vivir si me hubiera esperado un día más. ¡Qué digo un día más!… ¡si me hubiera esperado 10 minutos más!

El primer suceso extraordinario que me ocurrió fue que, al confirmarle al empleado que sí quería el único violoncello que tenía en la tienda, alguien llamó desde otra sucursal para pedir que le apartaran el instrumento.   Un cliente en otra sucursal lo quería comprar, pero que para mi fortuna, me había adelantado el tiempo suficiente para ganarlo.   Si no me hubiera decidido a ir en ese instante a la tienda, mi hija se habría quedado sin ese regalo, pues como dije antes, había hablado a todas las tiendas cercanas sin ningún éxito.

Tal acontecimiento fue parte importante de la manifestación, aunque tampoco fue la razón principal por la que me decidí a es escribir sobre este testimonio.   En la tienda, le pedí al empleado que me atendió que afinara el violoncello, pues seguramente mi hija querría usarlo al abrir el obsequio.    Y sería bueno que sonara  lo mejor posible cuando lo hiciera, dado que nunca había tenido en sus manos algo así.  Obviamente ni yo ni mi hija teníamos el conocimiento  ni oído para afinarlo.

El guitarrista evangelizador

Mientras el empleado lo afinaba llegó una persona muy amable y extrovertida, saludando efusivamente a los empleados.  Aunque sólo íba por una uña para tocar guitarra, por la confianza con que se dirigía a ellos, era claro que se trataba de un cliente frecuente.    Cuando vio el violoncello sobre el aparador, que estaba siendo afinado, no pudo evitar externar sus emociones.   “¡Qué hermoso instrumento!, ¡Qué maravilla!, ¡Me fascinan los violoncellos!” – Son algunas de las palabras que dijo, emocionado.

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Con modestia le dije que era de los económicos, y ante su emoción por el instrumento le compartí que lo estaba comprando como regalo de Navidad para mi hija.   Me felicitó por tal decisión, y por más extraño que parezca incluso ¡me dio las gracias por hacerlo!  Me pareció de lo más extraño que lo hiciera.  Realmente se veía tan agradecido ¡como si se lo estuviera comprando a él o a su hija!  ¡Esa era una persona que entendía el concepto de apreciación mejor que nadie!

¿Te imaginas dándole las gracias a alguien desconocido por el regalo que le compró a su hijo?  Al igual que yo, probablemente tampoco tú lo harías, si eres una persona normal.   Aunque, siendo estudiantes de LOA sería muy benéfico si llegáramos a ese grado de apreciación y agradecimiento.

Ni siquiera me conocía, y mucho menos a mi hija, pero su pasión por el tema lo hacía expresarse de esa manera.  ¡Nunca había interactuado tan de cerca con alguien tan apasionado por la música!  Me explicó que era guitarrista de varios grupos. Y que tanto a él como a otros amigos que tocaban diferentes instrumentos, coincidían en que si aprendieran otro instrumento sería un violoncello.   Habló de lo hermoso y especial que sonaba, y me platicó sobre los orígenes africanos de los instrumentos de cuerda y otros datos interesantes.

Una buena decisión

Me habló sobre los beneficios en el cerebro para la gente que aprende a tocar instrumentos.   Me compartió su opinión con respecto a que la música era lo contrario a las cosas malas en el mundo, pues provocaba emociones positivas y permitía crear, mientras que la guerra, por ejemplo, destruía. Transmitía tanta emoción con sus palabras que, si aún dudaba un poco de comprar el instrumento, él se encargó de convencerme que era la mejor de las ideas.

Si el ser interior de mi hija quería convencerme del regalo para mi hija, no podía haber elegido a un mejor mensajero para hacerlo. Y si un día antes me nació el interés o deseo por saber más acerca de los violoncellos, en ese momento se había manifestado sin lugar a dudas de la forma más efectiva que podría existir para poder saciar ese interés.

Lamenté que mi esposa no estuviera ahí, pues sé con toda seguridad que aquellas palabras y actitud la hubieran convencido también a ella.  No soy de las personas que conversa con desconocidos en la calle o en los lugares públicos, así que difícilmente podría estar yo en medio de tal situación si no fuera por la personalidad tan particular de ese músico apasionado por el tema y ansioso de compartir su pasión con quien se le pusiera enfrente.  En este caso él me compartió su pasión por la música y por este instrumento sin que yo le hubiera preguntado nada.

Simplemente le había emocionado ver un violoncello y que una niña fuera a recibirlo como regalo.  Pues -según me dijo- le recordaba el momento en que recibió su primer guitarra ¡siendo un niño de la misma edad que mi hija! (por si quería otra casualidad en la manifestación).  Supongo que esa situación era también una manifestación para él.  Es decir, se trataba de una cocreación en la que ambos recibíamos nuestra manifestación.

El mejor violoncellista de México

En seguida me platicó que en uno de los grupos de cuerdas en que él tocaba, también participaba nada más y nada menos que ¡el mejor violoncellista de México!  Y por todo el contexto que me dio, y por la pasión de sus palabras, me convenció de ello.  Si bien no debería de apostar mi brazo derecho por eso, por lo menos en ese momento su actitud me convenció que decía la verdad.

Tal información me pareció extraordinaria y parte importante de mi manifestación.   Sólo habría faltado que justo en ese momento en que fui a la tienda a comprar el violoncello, después de haberlo buscado por teléfono en otras tantas tiendas sin ningún éxito, hubiera estado ahí el mejor violoncellista presente.   Y dudo que la experiencia hubiera sido la misma que con este músico apasionado que, sin ninguna razón aparente me dio el discurso más motivador acerca de la adquisición que estaba yo haciendo en ese momento para mi hija.  ¡Ni siquiera los empleados hicieron tanto para convencerme de que estaba haciendo una buena compra!

Si me quedaba alguna duda al invertir en un regalo así para un capricho de mi hija, con todo lo que me dijo aquel guitarrista, desaparecieron totalmente.   Más aún porque la pinta que tenía esa persona, además de la forma en que se expresaba, podría ser la de un sacerdote o ministro de alguna religión, especializado en evangelizar a las personas con sus palabras.

Los deseos desconocidos de tu vórtex

Lo he dicho en otras lecciones: hay muchos deseos que tienes en tu vórtex que sólo tu subconsciente o tu ser interior conoce.    Y descubres que era un deseo escondido hasta el momento en que se te presenta o manifiesta.    Comprendes que era un deseo, o lo que es lo mismo, una preferencia, por la intensa emoción positiva que sientes al manifestarlo.   No puedes vivir una experiencia que te haga feliz o te haga sentir bien si no formaba parte de tus deseos, quizás ocultos, que en algún momento depositaste en tu vórtex.

No me refiero a que haya depositado en mi vortex el deseo específico de encontrar a un músico apasionado por el tema que me explicara esa información.   De los detalles de la manifestación se encarga el Universo.  Nuestros deseos depositado en el vortex  tienen que ver más con el tipo de emoción.  En mi caso quizás de seguridad, confianza, tranquilidad, curiosidad, satisfacción por la compra que realizaría.

Si crees que tienes claro cuáles son tus mayores deseos,  te puedo asegurar que estás equivocado. El Universo, Dios, tu ser interior es el que sabe cuáles son todos y cada uno de tus deseos.   Sabe lo que has depositado consiente e inconscientemente en tu vórtex a lo largo de tu vida, al vivir el contraste y la variedad.  A veces lo intuyes y logras ponerlo en palabras, pero incluso muchas de esas veces, el deseo real es más profundo y complejo que ese auto rojo que viste en la televisión o esa novia guapa que crees que llenará tu vida.

La simple experiencia de conocer en ese instante a alguien tan apasionado por la música y enamorado de los violoncellos, que me evangelizara acerca del privilegio que tendría mi hija por tener un instrumento así, que me explicara cosas tan interesantes sobre el viloncello, y que llegara al punto de agradecerme por comprarle tal regalo a mi hija;  me parece una manifestación exrtaordinaria.   Pero, no fue todo.   Pocos minutos antes de conocerlo, el empleado me advirtió de algunas implicaciones que tenía que considerar y eso disparó otro deseo.

Las clases de violoncello

Me advirtió sobre el riesgo de que las cuerdas se reventaran al afinarlas, y los costos escondidos, como un material llamado brea que era necesario para que las cuerdas sonaran.   Esta información me hizo darme cuenta que iba a necesitar clases mi hija para poder aprender a tocar el instrumento (ya sé que debería de ser algo obvio, pero tomé más conciencia en ese momento).   No sabía dónde tomaría esas clases, pero en ese instante tomé conciencia… o surgió mi deseo al respecto.  Y, el Universo debido a la Ley de Atracción, no tardó nada en darme una solución con el músico del que he estado platicando y que llegó un instante después de que yo pensara en eso.

Además de darme ese discurso motivador, me dijo que conocía a personas que le podrían dar clase a mi hija.   Te parecerá relativamente normal que un músico conozca personas así.  Lo extraordinario es que yo no le pregunté algo al respecto.   Fue él, dentro de su inspiración, que me compartió esa información.   Como si el Universo me lo hubiera enviado ante mi inquietud que había tenido tan sólo unos segundos antes de buscar quién le diera clases a mi hija.

¿Dónde le voy a conseguir clases de violoncello? – fue un pensamiento que tuve un minuto antes de conocerlo.  Y el Universo respondió enviándome a una persona que me dio algo más que una simple respuesta a mi inquietud.   El Universo hace las cosas o nos da nuestras manifestaciones de una forma más extraordinaria de la que nosotros mismos nos imaginamos que podría suceder.   Así lo hizo en esta ocasión, de una forma más elaborada, compleja y emocionante, que si simplemente me hubiera puesto un letrero donde anunciaran clases de violoncello.

¡Por cierto! donde lo compré también me informaron que daban clases de violoncello.  Me dieron un papel con los horarios de las clases que impartían.   ¡El Universo te presenta todo tipo de opciones para obtener tus deseos!

Los niños saben acerca de LOA

Un día antes, cuando mi hija vio que su mamá y yo dudábamos que fuera una buena idea, me preguntó qué podía hacer para convencernos.   Le dije que ella sabía cómo trabajaba LOA, así que no había nada nuevo que le pudiera enseñar.   Supongo que hizo lo correcto: simplemente desearlo de una forma pura, sin preocupaciones, provocando que el Universo me inspirara a actuar en el momento exacto para encontrarme con un mensajero que me convencería de lo acertado de comprarle a mi hija ese instrumento.  Aún y cuando pueda ser simplemente un capricho momentáneo de mi hija.

Cuando le comenté a ese músico que esperaba que realmente lo aprovechara mi hija, me dio la única respuesta que me faltaba:  “¡no te preocupes! pues, incluso es un adorno extraordinario para la sala de tu casa“.  ¡Tenía todas las respuestas que podía necesitar!

Deseos trascendentales o simples caprichos

Si crees que tus deseos tienen que ser importantes y trascendentales para ponerlos en tu lista para LOA, tal vez tengas que aprender algo de mi hija.   La lección es que los caprichos sin aparente importancia muchas veces son más fáciles de manifestar que los grandes deseos.

“Es igual de fácil manifestar un castillo que un botón”, dice Abraham.

No necesitas que tus deseos sean importantes y trascendentales para que el Universo los traiga a ti. Lo único que necesitas es tu alineación; es decir, sentir un deseo feliz, ligero, apasionado e irrelevante al pensar en eso que quieres. Como lo hizo mi hija, a quien a tan sólo tres días antes de Navidad se le ocurrió de la nada, lo emocionante que sería tener un violoncello.   Sin saberlo aplicó algo similar al ejercicio que explico en el artículo de “Proceso LOA:  No sería bueno si…”.  Si no lo has leído te recomiendo hacerlo.

Espero estar transmitiendo adecuadamente mi manifestación, pues más allá del aspecto físico de ésta, fue el aspecto emocional lo que más impacto nos suele dejar.  Independientemente de la presencia de esa persona, sus palabras y actitudes, o incluso del tema del mismo violoncello. Lo considero como mi camino de menor resistencia que el universo escogió en ese momento, aprovechando los canales o creencias que tenía yo abiertos en ese instante (el interés por conseguirle un violoncello a mi hija, por conocer más sobre el tema, y por conseguirle quién le enseñara a usarlo) para recibir una manifestación emocional con aspectos que de otra forma mis creencias no me permitirían recibir.

Las expresiones de Dios

Me hace pensar en aquello que dice Curso de Milagros y Conversaciones con Dios, cuando explican -con palabras que ahora no recuerdo- que Dios, puede manifestarse ante nosotros en la forma en que lo necesitamos en cada momento.   A veces con la forma de un niño, de un gurú, de un sacerdote, de un amigo, o… de un guitarrista.   Pues, tanto tú como yo, la planta, el perro… somos manifestaciones o expresiones de Dios, y podemos servir como medio para llevar por nuestra inspiración a actuar, los mensajes o las manifestaciones a quien las necesita.

Tus manifestaciones van mucho más allá de lo físico, la manifestación tiene una frecuencia vibratoria que refleja la vibración que has emitido. Desde mi punto de vista, la parte física de la manifestación es tan sólo la forma en que el Universo empaqueta el regalo que te tiene preparado para que tus sentidos la perciban, tus creencias la permitan y tus emociones vibren.

Espero no haberte mareado o confundido adentrándome a tal nivel con mi manifestación.  Si es así, quédate por favor tan sólo con la parte que sea comprensible y digerible para ti. Recordando que siempre puedes ir más profundamente en la madriguera del conejo, como se menciona en el libro de Alicia en el país de las maravillas.

Feliz año nuevo

Sólo me resta desearte un nuevo año en el que aprendas a controlar mejor tus emociones, inclinándote cada día más hacia el lado positivo de la escala emocional, para poder recibir la manifestación de todos y cada uno de tus deseos, trátese de salud, dinero, relaciones, experiencias.   Eres un poderoso creador y la Ley de Atracción responde todo el tiempo a tus vibraciones, lo entiendas o no, lo creas o no.

Aprende a emitir las vibraciones adecuadas y te convertirás en un poderoso creador deliberado al que se le cumplirán todos sus deseos y caprichos.  Los propósitos de año nuevo no son otra cosa que deseos.   Y tú tienes la capacidad de ser, tener o hacer cualquier cosa que decidas, siempre y cuando sigas las sencillas reglas del Universo.   Dios está listo para darte todo lo que deseas.  ¿Y tu? ¿Estás listo para recibirlo? ¿Estás listo para entrar al estado de receptividad, el paso tres de LOA?

No olvides compartir tus comentarios o un saludo aquí abajo, para saber que hay aluien que está aprovechando la información que comparto en este sitio.

Feliz año y felices manifestaciones

El Aprendiz de LOA

 

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Ya está a la venta mi libro: “No me digas que la Ley de Atracción funciona ¡MUÉSTRAME!”, que incluye la explicación de los aspectos más importantes para hacer funcionar la Ley de Atracción y 26 testimonios donde explico paso a paso la forma en que pensé y sentí para poder obtener cada una de las manifestaciones.    No hay mejor forma de enseñar que con el ejemplo, así que en este libro podrás aprender con testimonios reales para que muy pronto puedas compartir con nosotros tus maravillosas manifestaciones.  Puedes obtenerlo en el siguiente link:

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17 Comentarios sobre "Manifiesta tus caprichos en Navidad con la Ley de Atracción"

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Alejandra
Invitado

Me encanto el articulo, es tan facil como transmite las emociones de sus vivencias y ahora de su hija no podia parar de leer y releer!! Feliz año un abrazo

Isabel
Invitado

Si te preocupa si lo has expresado con claridad , te diré que has hecho mucho más que eso , has volcado toda tu emocion , al menos asi lo siento yo ,porque se me llenaron los ojos de agüilla . He captado una informacion y contenido super revelador , pero con toda la emoción que sentiste. Nos lo has hecho llegar , una vez más magistralmente. Me vas a tener que dar el “truco” para escribir tan fluido como lo haces siempre . ;)))
Gracias por ser un padre y una madre que enseñais otra manera de vivir a sus hijas , el mundo lo necesita . Es un regalo precioso hacia ellas por vuestra parte que sepan y entiendan de LOA.
Muchas Bendiciones y Feliz Año a toda tu preciosa familia!
Isabel

Maria
Invitado

Más que gustarme, me muestra el camino a seguir.
Gracias Aprendiz

Kylo
Invitado

Es la primera vez que comento. Muchas gracias por todos los artículos, me han encantado. Llevo un tiempo relativamente corto leyéndolos, pero la información es sumamente clarificadora y certera.

Lo que es LOA en su conjunto queda muy bien explicado acá en tu página (mejor que cualquier documento que antes haya leído), y lo que debe llevarse a cabo para perfeccionar nuestras manifestaciones.

Feliz año nuevo, y espero que vuestra hija disfrute micho de aquel Violonchello.

Saludos!!!

Alde
Invitado

Hola, gracias por compartir, me gusto la hirtoria ya que tambien soy un aprendiz de LOA y un aprendiz de UCDM.
Un abrazo..
alde

Adriana
Invitado

¡Gracias por compartir!