Testimonio: mala suerte … buena suerte, ¿quién lo puede saber?

Estamos acostumbrados a quejarnos, molestarnos, deprimirnos o sentirnos frustrados cuando algo “malo” nos sucede.   La mayoría de nosotros probablemente seamos de la opinión que si alguien celebra ante ese tipo de circunstancias negativas, posiblemente necesite terapia psicológica.  ¿Quién querría vivir algo malo? ¿Acaso puede haber alguna razón por la cual celebrar un evento negativo?

Supongo que te sorprenderá saber que sí hay razón para celebrar un evento así.   Esas situaciones que Abraham [Hicks] normalmente llama contraste.

Pero, no me malinterpretes.  No se trata de disfrutar el contraste, o las situaciones negativas.  Eso suena a masoquismo y no es a lo que me quiero referir.

Valorando el contraste

Lo que quiero transmitir es que el contraste, o las situaciones desagradables,  son el paso 1 de la Ley de Atracción.  Es el momento en que, consciente o inconscientemente estamos pidiendo un deseo al Universo.  Es el momento en que estamos expandiendo nuestros deseos en nuestro vortex.   Y no se necesita más que eso para que el Universo se ponga a trabajar en la entrega de ese nuevo deseo (paso 2 de LOA).  Si no hay petición, no hay manifestación.

Claro que hace falta un paso más para que la manifestación de ese deseo te pueda ser entregada.  Hace falta alinearte… entrar al modo receptivo… elevar tus emociones a un estado de apreciación o amor.  Y en ese momento escucharás -quizás por medio de un pensamiento intuitivo, o un encuentro, o un evento que parece casualidad- la voz de tu ser interior guiándote hacia la manifestación de tu deseo.  Es en ese momento que habrás realizado el paso 3 de LOA; el de recibir tu manifestación.

Tu camino de menor resistencia

Muchas veces algo que parece indeseable, puede no ser otra cosa que el paso más fácil que el Universo encontró para llevarte por tu camino de menor resistencia hacia la manifestación de alguno o algunos de tus deseos.   Muchas veces, incluso atraemos una de estas situaciones de contraste porque deseamos clarificar algún deseo.

Es cierto, el instante del contraste por si mismo no nos hace felices.   Pero, tienes la oportunidad de ser feliz inmediatamente después de haber vivido el contraste, si tomas conciencia de que es gracias a ese contraste que obtendrás más manifestaciones.   Abraham [Hicks] describe el paso 5 de la ley de atracción como esa etapa en la cual has comprendido y practicado tanto la creación deliberada, que aprendes a valorar el contraste que vives.

Sin contraste no tendrías deseos; tu vortex estaría vacío.   Necesitas probar lo agrio para saborear lo dulce, el calor para apreciar el frío, la soledad para apreciar la compañía, la escasez para apreciar la abundancia, la enfermedad para valorar la salud.   Y no sólo para valorarlo, sino para manifestarlo en tu realidad.

Pero, si te enfocas en lamentar tu suerte cada que vives el contraste, en lugar de apreciarlo por lo que representa para tu expansión, entonces manifestarás más ausencia de tus deseos.

El testimonio

El testimonio que nos comparte nuestra lectora, Belén, es un excelente ejemplo de este tipo de escenarios, en los cuales algo que sería muy fácil considerar como resultado de la mala suerte, terminó siendo justamente lo contrario.   O, viéndolo de la forma en que un aprendiz de la ley de atracción lo ve, algo que pareciera una manifestación negativa, resulta ser tan sólo un paso del camino de menor resistencia hacia la manifestación de un deseo.

A continuación transcribo el testimonio que amablemente nos compartió nuestra lectora y aprendiz de LOA:

Me gusto mucho este post [Un carro nuevo, cortesía de LOA…] porque me hizo acordar a una experiencia similar que tuve hace unos meses. Para resumir un poco e ir al grano, tenia un problema en la columna vertebral por lo que debía ir al quiropráctico. 

Había conseguido una buena promoción que incluía consulta, análisis, masaje & ajuste de columna. La mala noticia era que con un solo ajuste no alcanzaría sino con al menos unas 12 visitas & era muy poco probable que mi seguro lo cubriera. Recuerdo que el día que iba a hacerme el [primer] ajuste iba un poco resignada porque creía que no iba a poder pagar por mi cuenta los demás que necesitaba.

Iba manejando en el auto que me prestaba un amigo & al querer entrar en la ruta un auto me chocó. Fue un sacudon fuerte que me arrastro un par de metros. Recuerdo que abrí los ojos, vi humo, escuchaba gritos & lo primero que hice fue apagar el auto; solo di un suspiro & hasta sonreí porque no podía creer mi “mala suerte”, ya que habia estado teniendo muchos problemas últimamente & lo que me faltaba era tener un accidente de tránsito.

La mujer que me habia chocado me insultaba a los gritos y decía que había sido mi culpa, que iba a tener que pagarle todo & que hasta se había quebrado una pierna, tooodos los pensamientos terribles de las consecuencias se venian a mi como flechas, el seguro, como iba a hacer para pagarle a mi amigo si se lo subían, que pasaría si en verdad esa señora se había quebrado, los gastos médicos, el hecho de estar en USA & no saber bien como se manejan en esos casos & eso que no me animaba a ver como habia quedado el auto por que el de la señora había quedado bastante feo… encima ¡ni siquiera había sido mi culpa!

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Pero me bloquee, decidí que no iba a pensar en eso, que no iba a permitir que me invadieran y empeoraran las cosas, porque ya era suficiente; confieso que en otra ocasión hubiese roto a llorar y maldecir como la otra señora pero no, espere a la policia la cual vino y muy amablemente me preguntó que había pasado, si me sentía bien y movieron el auto.

Me pidieron mi licencia y todos los papeles, al verla me dijeron que no era válida para manejar ya que solo servia para manejar por 30 días en el país (era una licencia internacional supuestamente válida por un año) y yo les había dicho que ya tenia 9 meses en USA.  Sólo me dieron una dirección y me dijeron que retirara el reporte al día siguiente allí, me dijeron que lo sentían mucho pero debían ponerme una multa por manejar con esa licencia la cual llegaría entre 1 mes y 45 días a mi casa… cuando por fin pude mirar al auto para mi sorpresa ¡solo tenía un rasguño que apenas se le notaba!

Como diez días después me animé a volver a manejar.  Estaba aún mas resignada que antes sobre ir al quiropráctico, pero decidí ir de todas maneras.  Para hacer conversación mientras estaba en la consulta, le dije a mi doctor que no había podido ir a mi ultima cita porque había tenido un accidente de tránsito camino a la clínica.  Recuerdo que me miró sorprendido por la normalidad con la que se lo dije & me dijo “espera, que? Como que tuviste un accidente? Fue culpa tuya?” Le dije que en mi opinión no, pero tenia que esperar a que el seguro lo constatara y en este momento fue cuando entendí que a veces nos pasan cosas que creemos son malas solo porque no vemos el beneficio que podemos obtener de una situación así.

El doctor me explicó que el seguro del auto de mi amigo debía cubrir mi tratamiendo y que además en este caso no debía subir la cuota porque debido a mi condición, el choque podría haber agravado las cosas (aunque a mi solo me había dolido el hombro después del choque) y el seguro estaba obligado a cubrir mis gastos médicos.  Además, me pidió una copia del reporte policial, al cual yo no le había prestado mucha atención & ahí me di cuenta que decía que yo había estado en el país solo 9 días y no 9 meses, ¿había sido un error a propósito?

Fui a averiguar si tenia alguna multa pendiente o alguna cita con la corte a la delegación y me dijeron que no, que si tenía una multa deberían habérmela dado en ese momento del accidente… no se si les caí bien a los policías (jaja) o como habrá sido la cosa que termine convenciéndome que este accidente terminó siendo una bendición & ahora leyendo tu post me doy cuenta que fue la actitud con la que me tomé la situación la que hizo la diferencia, decidí no preocuparme ni angustiarme aun estando en medio de los autos que pasaban en la ruta con sus bocinazos & los insultos de la mujer que me chocó & al igual que tu, tampoco hubiese deseado conscientemente tener un accidente para cubrir mi tratamiento. “

La actitud ante las desgracias

Efectivamente, podemos llamarle actitud -como le llama Belén- a esa expectativa, confianza o emoción positiva, aunada a la paz que mantengamos con la situación negativa que pudiéramos estar viviendo. Esa actitud, libre de resistencia, es lo que abre los canales a nuestra inspiración y encuentros que el Universo ha ideado para que nuestra manifestación nos encuentre. No tenemos que perseguir nuestra manifestación, tenemos que atraerla. Nuestra manifestación viene hacia nosotros. Nuestro trabajo es permitirle llegar a nosotros; recibirla.  Entrar al estado adecuado para poder identificarla cuando se acerca.

Belén se merece una felicitación, pues en su alineación encontró eso que deseaba tener, de una manera que jamás habría planeado.

¿No es increíble la forma en que trabaja el Universo? ¿¡Quién querría tener un accidente para pagar una terapia para recuperarse de algún malestar!?  Parece totalmente contradictorio, ¿no? Por eso no vale la pena, ni sirve, pedirle al Universo los detalles de “CÓMO” queremos que aparezca nuestra manifestación.   El Universo es infinitamente inteligente y sus caminos son inimaginables para nosotros.

Mala suerte…buena suerte

Hay una frase que me gusta y utilizo mucho, proveniente de un cuento chino, y dice: “mala suerte, buena suerte, ¿quién lo puede saber?“.  Refiriéndose a que, una situación que pareciera desafortunada puede tratarse del paso hacia una situación afortunada… y viceversa.   Aunque, yo me quedo sólo con la primer parte: hasta lo que parece mala suerte, lo puedes convertir en buena suerte, si manejas adecuadamente tus vibraciones. Como nos lo demostró en este ejemplo nuestra amiga Belén.

Cuando avanzas en tu aprendizaje sobre las leyes del Universo y de la ley de Atracción entiendes que no hay situaciones negativas o mala suerte, sino que todo es parte de un proceso de expansión y evolución que venimos a vivir en este espacio y tiempo.   En realidad yo no creo en la suerte, sino en las vibraciones, pero sigo utilizando el concepto de suerte para facilitarme la comunicación en ciertas situaciones, como esta.

Y tú, ¿qué piensas?  ¿Has vivido alguna situación parecida a esta?  Me encantaría que la compartieras  con nosotros, o que nos des tu opinión al respecto.  O, como siempre, por lo menos que dejes un saludo para saber que aún sigues siendo, como yo, un aprendiz de LOA.

 

Felices manifestaciones

El Aprendiz de LOA

Referencias:

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16 Comentarios sobre "Testimonio: mala suerte … buena suerte, ¿quién lo puede saber?"

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federico Dominguez Acosta
Invitado

Son situaciones que viven miles de gentes que por su ignorancia involuntaria no se saben acomodar a ese estado tan hermoso de resignacion y esperanza

Lugo Belén
Invitado

Jajajaja se la chica del testimonio se llama igual que yo

Pam
Invitado

Me reconforta leer algo así, siempre me he demoninado una persona muy positiva pero de unos años para acá las cosas se me han echo muy difíciles y he pasado situación tras situación que van acabando con mi espíritu y cada día que pasa me siento más triste que el anterior. Como puede uno dejar pasar tanto? No lo sé, pero tratare de aplicar la ley

Fany María Gómez Molina
Invitado

Realmente, encontrar la paz interior a pesar de…,es lo mejor que nos puede pasar.Tengo un hijo con esquizofrenia y adicción y cuando deje de llorar, pude ayudarme a mí misma y a mi hijo. Ésto a que gracias a Dios existen personas dispuestas a ayudar. Así empezé mi camino de crecimiento donde he estado rodeada de ángeles.Agradezco a Louis Hay y a sus traductores al Aprendiz de Loa y a todas las almas sanadoras que sigo encontrando.

Maribel
Invitado

Gracias por compartir, gracias

Carlos
Invitado

Buenas noches a todos. Es un excelente testimonio, gracias por compartir.

ROSA MARÍA ANDRADE
Invitado
Me motiva leer testimonios como estos que presentas. Éste es un ejemplo. Hace una semanas, por cierto cuando comenzaba las lecturas de LOA, un domingo, como muchos salía a dar mi paseo por Reforma. Paré frente a la Glorieta de Colón para compra una botella de agua, así que aseguré mi bici en donde puedes ponerle la cadena y entré a la tienda a hacer mi compra. Cuando salgo me acuerdo que no llevaba la llave para el candado, la había dejado en la otra mochila y no había forma de moverla. Le encargué la bici a la persona de la tienda, y al joven que auxilia el programa de Muévete en bici de la CDMX. Traté de conseguir ayuda de las personas que están en las estaciones de servicio, pero ninguna me pudo apoyar porque no contaban con las herramientas, o la llave correcta. En esos momento yo me hubiera puesto muy nerviosa, enojadísima conmigo misma, malhumorada, pero no, respiré profundo, traté de ocuparme en ver cómo solucionaba el problema, y con toda la tranquilidad que nunca en mi vida había experimentado continué me búsqueda que resultó infructuosa porque nadie pudo hacer nada por mi, así que decidí mejor… Leer más »
Carolina
Invitado

Y me gustó mucho tu artículo. En cuanto tengo notificación de artículo corro al correo…. Hoy pensé en ti… Hacía tiempo que no escribías…. Y llegó tu mensaje jejeje. Un gran abrazo desde Madrid. España